Una segunda oración de Jane Austen

¡Dios Todopoderoso!

Mira con misericordia a tus siervos aquí reunidos y acepta las peticiones que ahora te ofrecen. Perdón oh! Dios las ofensas del día pasado. Somos conscientes de muchas debilidades; recordamos con vergüenza y contrición, muchos pensamientos malvados y deberes descuidados; y quizás hayamos pecado contra ti y contra nuestros semejantes en muchos casos de los que no tenemos memoria. Perdon oh dios! cualquier cosa que hayas visto mal en nosotros, y danos un deseo más fuerte de resistir toda inclinación al mal y debilitar todo hábito de pecado. Tú conoces la flaqueza de nuestra naturaleza y las tentaciones que nos rodean. ¡Sé misericordioso, oh Padre celestial! a las criaturas así formadas y situadas. Te bendecimos por cada consuelo de nuestra existencia pasada y presente, por nuestra salud de cuerpo y mente y por cualquier otra fuente de felicidad que nos has otorgado generosamente y con la que cerramos este día, implorando la continuación de tu bondad paternal. , con un sentido más agradecido de ellos, de lo que hasta ahora han emocionado. Que las comodidades de todos los días sean sentidas con gratitud por nosotros, que impulsen una obediencia voluntaria de tus mandamientos y un espíritu benévolo hacia todo prójimo. ¡Ten piedad, oh misericordioso Padre! sobre todos los que ahora sufren por cualquier causa, que se encuentran en cualquier circunstancia de peligro o aflicción. Dales paciencia ante toda aflicción, fortalece, consuela y alivia. Para tu bondad nos encomendamos esta noche suplicando tu protección de nosotros a través de sus tinieblas y peligros. Somos indefensos y dependientes; bondadosamente consérvanos. Por todos los que amamos y valoramos, por cada amigo y conexión, oramos por igual; por muy divididos y separados que sean, sabemos que somos iguales ante ti y bajo tu ojo. Que estemos igualmente unidos en tu fe y temor, en la ferviente devoción hacia ti y en tu misericordiosa protección esta noche. ¡Perdón, Señor! las imperfecciones de estas nuestras oraciones, y acéptalas por mediación de nuestro bendito salvador, en cuyas santas palabras nos dirigimos a ti. Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Y perdónanos nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder y la gloria por los siglos. Amén.

Por Jane Austen

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Exploring Jane Austen’s Prayers | Jane Austen's World julio 26, 2020

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